
Es inevitable. Todo el mundo ha sufrido y penado por algún amor maldito. Esos amores que te destrozan el corazón, pero que no podemos dejar marchar. Al cabo de un tiempo se transforman en algo parecido a una droga y nosotras las adictas. Sabemos con certeza que estar con esos amores nos hace mal... pero alejarnos de ellos resulta peor!!.
Generalmente todo al principio marcha de maravillas, como en la mayoría de las relaciones, todo es color de rosa..., pero sin previo aviso tu novio comienza con dudas y te dice algo así como: "No se que me pasa, pero ya no siento que lo nuestro sea como antes" o "siento que necesito más espacio" y lo que es peor!: la sobres timada frase: " el problema no eres tú, soy yo. No quiero hacerte daño" Y simplemente se van, dejándonos con el corazón en la mano y con todas nuestras iluciones en la otra. Es ahí cuando comienza el calvario. Comienzan las miles de interrogantes que pasan por nuestra cabeza: "Qué habré hecho mal?", "¿Qué puedo hacer para recuperarlo?" El llanto se convierte casi en un aliado. Nos agarramos la cabeza pensando que el mundo se nos cae encima y que por favor el muy ingrato vuelva, por que sin él es casi imposible vivir.
Pasan los días y nada. Caemos un par de veces en la tentación de llamarlo por teléfono con cualquier excusa que parezca, por lo menos, medianamente creíble. Sólo para desilucionarnos aun más cuando le preguntamos si nos ha extrañado y cae aquel silencio sepulcral al otro lado de la línea... que ni los grillos se atreven a cantar!. Y cuando ya creemos que el ingrato se ha desmayado ante la emoción de la pregunta, reaparece su voz y como si no hubiese escuchado nada, nos sale con cualquier estupidez con tal de cambiar el tema. Devastador.
Siguen pasando los días y nada. Cada vez que suena el teléfono corres para saber si es él o cada vez que escuchas aquella cansión que te dedicó aquella noche tan especial, (cuando el mundo aún era color de rosa y no de este color tan insípido que ahora parece estar de moda), se te agolpan en la memoria miles de recuerdos que parecen carcomerte por dentro, cubriendo tus ojos de lágrimas, que últimamente están a la orden del día.
Cuando por fin estas a punto de resignarte y a tratar de no recordar tanta cosa que te haga llorar, cha na na na!! ... Aparece él con su carita de ángel y su sonrisa inolvidable. Con aquel discurso de que nos hecha de menos, que no sabe por que te extraña tanto, que le gusta estar contigo, que le gusta tu forma de ser, que ya nada es igual, que con cada vez que siente tu perfume en otra mujer, se acuerda auntomáticamente de ti y le dan unas ganas locas de estar contigo, pero remata aclarando que si no lo ha hecho es por que no te quiere dar falsas espectativas y no te quiere hacer daño. Ufff!! ¿Quién los entiende? ¿Con que cara dicen que las mujeres somos complicadas?...
Bueno, en resúmen terminan durmiendo juntos, tú con el corazón rebozante de nuevas iluciones y el escabulliendose de tu cama a primeras horas de la mañana... Y todo de nuevo otra vez. Parece una historia de nunca acabar, dónde lo único seguro es que tu corazón termina hecho trizas, tu dignidad se vuelve invisible y tu autoestima queda enterrada 3 mts. bajo tierra.
Al final de varios meses de seudo reconciliasiones y despedidas, por fin te das cuenta de que por mucho que ames a ese hombre, definitivamente y hagas lo que hagas, él nunca te va a valorar como te lo mereces. Nunca va a ser suficiente todo lo que le das, aunque vacies tu alma entera a sus pies y lo envuelvas con todo el amor que pueda engendrar tu machucado corazoncito, nunca habrá una buena razón para volver a estar contigo... oficialmente, digo. Por que para ofrecerte momenos fugaces, generalemente escondidos y a mitad de la noche, no le falta el buen motivo.
Al final, cuando ya estas cansada de soportar este doloroso proceso decides seguir tu camino y dar vuelta la página, tratando de olvidar y deseando que no se atraviece nunca más en tu camino.
Yo por miparte aún no me decido. Estoy en la etapa de dejarme endulzar los oídos de vez en cuando y albergar pequeñas iluciones en mi corazón. Hasta ahora por lo menos ya no lloro, claro que ya han pasado casi 6 meses desde que terminamos... era como suficiente ya de lágrimas, pero no he podido apartar sus recuerdos de mi mente... y menos cuando me llama casi todos los días!!!. Me duele saber que se fue de mi lado para ser feliz con otra, dejándome con el alma hecha trizas y el corazón repatido en varios pedazos. Pero, cada vez que escucho su voz al otro lado del teléfono, siento que no existe nada más que él y yo y todo este maldito amor que llevo por dentro. Cada vez que siento sus labios húmedos sobre los míos, siento que en sus brazos podría llegar hasta el fin del mundo y permanecer hasta la eternidad junto a él...
Uff!! Creo que aún me falta mucho camino por recorrer. Sólo espero no terminar con tantas heridas una vez que decida terminar con este maldito amor.
