
Hace casi un año que no viajaba a la ciudad que me vió crecer y a la que en un momento llegué a querer tanto... No me había dado cuenta de como ese sentimiento fué cambiando lo suficiente como para querer retornar lo antes posible a mi hogar, que estaba muy lejos de a donde me dirigía ahora. La verdad es que desde que estoy viviendo en la tranquila y muchas veces somnolienta cuidad de iquique, mis sentimientos hacia mi ciudad natal han ido cambiando paulatinamente. Al principio Iquique me parecia demaciado soporífera y aburrida en comparación al la vigorosa y siempre activa capital. Sin embargo, transcurrido un tiempo, comencé a apreciar la lentitud con que muchas veces se mueve ese pequeño paraíso.
Mire por la ventana del bus el maravilloso paisaje árido que contrastaba con el cielo perfectamente despejado. La gama de colores que se mezclaba en las impetuosas rocas, realzaban aún más su mágica belleza... no podía apartar la mirada.
26 horas de un eterno e incómodo viaje, gracias a dios, llegaron a su fin. En la terminal me esperaba mi prima Gabriela, quien se ofreció a recogerme en lugar de mi mamá. (Mi abuela no puede prescindir de los cuidados de mi mama por mucho tiempo, por esa maldita enfermedad que la va consumiendo poco a poco).
El cambio de las suaves dunas a los monstruosos edificios de más de 15 pisos de altura, fue shokeante. No es que no haya estado nunca en Santiago, mal que mal viví 19 bien habidos años en esta cuenca asfixiante de esmog, humo y stress..., pero es que ya me habia acostumbrado a que mi horizonte no fuera cercenado por nada más que los pájaros volando en el alto y perfecto azúl del cielo. Suspiré. Ya no había marcha atrás. Ya había llegado y debia afrontarlo... total, siempre quedaba el lado positivo de la cosas... Tan sólo me quedaban 7 días, a partir de ahora.
Nunca pensé que esos 7 días ivan a pasar tan lento! No quiero que me mal interpreten el ancioso estado en el que me encontraba por volver a mi casa de tan al norte, el volver a ver a mi familia fue una experiencia divina que me lleno de alegria el corazón. Sólo quiero tratar de explicar cómo a veces encontramos la definición de "hogar" en el lugar donde menos te lo esperas. Nunca pensé que me iva a sentir por fin encajando en otro lugar que no fueran las 4 paredes de la habitación en mi antigua casa de La Florida... Tampoco pensé que iva a encontrar un hogar a tantos kilometros de distancia de mi familia, en una cuidad extraña y sin casi nadie a quien recurrir... (si no fuera por mi amiga incondicional, ya estaría hecha una hermitaña)... y mucho menos que me gustase tanto una cuidad costera! ( aún conservo tozudamente una pequeña aversion al mar, ya sabes, los tsunamis. Nunca me he podido sacudir ese miedo a que llegue la ola gigante y me arrastre con ella... )
La verdad es que no importa en donde sea que te pille la experiencia. La sensacion de encontrar tu verdadero hogar es tan extraña como placentera. No importa que no estes al lado de tu familia, no importa que no sea en el lugar supuestamente más obvio. No importa que ese hogar sea grande o chico, que sea una casa, solo una habitación o una cuidad entera!. El concepto de hogar, creo yo que se refiere al lugar en donde puedas encontrarte contigo mismo. Puedas ser sólo tú. Lisa y llanamente Carolina, Alicia, Pedro, Alberto o como quiera que te llames. Que no existan disfraces ni nada que te impida desnudar tu alma y que no te sientas vulnerable. Saber que pese a todo lo que pueda suceder, nunca te sentiras completamente derrotado o lo suficientemente solo como para querer dejarlo todo atrás. Siempre encontraras la manera de salir adelante y siempre tendrás a alguien al lado para tenderte la mano y para hacerte saber que tu lugar esta justo allí. Que aunque a veces las cosas no marchan como tú quisieras, son cosas de la vida. En algún momento encontras las fuerzas para seguir caminando y con una gran sonrisa en la cara. Sabrás perfecto que sólo en este lugar tus semillas encontraran tierra fértil para hechar raíces y que por fin formarás tu propia familia...
Si.... puedo sentirlo... Ya estoy en casa.
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